¿Quién debe ser dueño del código fuente de tu software?
Si pagas por software hecho para tu negocio, lo razonable es que el código, las cuentas donde corre y los datos queden a tu nombre, y que el contrato lo diga por escrito. Haberlo pagado no siempre basta: lo que cuenta es lo que se firmó y dónde vive cada cosa.
Qué significa ser dueño, en la práctica
La propiedad de un proyecto de software no es sólo un archivo con código. Son varias piezas, y cada una puede quedar en manos de alguien distinto:
- El repositorio: el código con todo su historial de cambios, en una cuenta de tu organización (GitHub, GitLab u otra).
- La infraestructura: las cuentas de nube o alojamiento donde corre la aplicación, a nombre de tu empresa.
- El dominio y el correo del sistema.
- La base de datos y sus respaldos.
- Las credenciales de los servicios de terceros: pagos, envío de correo, mapas, mensajería.
- La documentación para desplegar y operar el sistema sin depender de quien lo construyó.
Si alguna de esas piezas está en cuentas del proveedor, en la práctica dependes de él aunque el contrato diga que el código es tuyo.
Lo que no es tuyo aunque lo pagues
Hay partes de cualquier proyecto que ningún proveedor puede transferirte, y está bien que así sea:
- Librerías de código abierto: se usan bajo su propia licencia. Lo habitual es poder usarlas en productos comerciales, pero conviene saber cuáles se usan.
- Servicios de terceros: pagas por usarlos, no los posees. Lo importante es que la cuenta esté a tu nombre.
- Herramientas propias del proveedor que reutiliza entre clientes: si el proyecto depende de ellas, el contrato debe decir qué licencia recibes y si es permanente.
Qué revisar en el contrato
- Que se te ceden los derechos patrimoniales sobre el código desarrollado para ti.
- Qué componentes previos del proveedor se usan, y bajo qué licencia.
- En qué momento se transfiere la propiedad: con cada pago, al final o de otra forma.
- Quién abre las cuentas de nube, dominio y servicios, y a nombre de quién.
- Qué documentación se entrega al terminar.
- Qué pasa con el código y las cuentas si la relación termina antes de lo previsto.
En México, los programas de cómputo están protegidos por la Ley Federal del Derecho de Autor. Esta guía es orientativa: para redactar o revisar un contrato concreto, consulta con un abogado.
Señales de alerta
- Todo se aloja en cuentas del proveedor y a ti “te dan acceso”.
- No ves el repositorio hasta el final del proyecto.
- La aplicación sólo funciona dentro de una plataforma del proveedor.
- La documentación “no está incluida” o se cotiza aparte al final.
- El contrato no menciona la propiedad del código.
Cómo lo hacemos en LiffeyLabs
El repositorio se crea en tu cuenta desde el primer commit, así que ves el avance desde el primer día. La aplicación se despliega en tus cuentas y no depende de una plataforma nuestra. Si mañana trabajas con otro equipo, se lleva todo.
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